FUSIÓN ENTRE MÚSICA COREANA TRADICIONAL Y MODERNA

Hoy en día, la música que proviene de Corea del Sur ha influido significativamente no solo a la cultura del país, sino que supone una gran influencia al turismo y a la economía de corea del sur. A menudo el país es asociado con “hallyu wave” (K-dramas, K-pop…), fenómeno el cual ha atravesado las barreras de Asia y llega a través de plataformas como Spotify o Youtube a los fans de todas partes del mundo.

Sin embargo, tal y como se ha podido apreciar en artículos anteriores, la letra “k” en “K-pop” tiene un origen y hoy llevaremos a cabo un repaso por la historia de la música en Corea hasta llegar al fenómeno de masas y a los artistas que lo representan, como Black Pink o los indiscutiblemente influyentes BTS.

La tradición de la música popular de Corea, con su uso generoso de ritmos y melodías brillantes, ofrece un contraste más enérgico y caprichoso a la colección de obras de música clásica de la nación.

La música tradicional representa el alma y el sonido de las aldeas coreanas tradicionales con una enorme variedad de formas musicales que incluyen numerosas canciones populares, diversas formas de piezas instrumentales y con fines chamánicos en los que un sacerdote o sacerdotisa utiliza la magia para curar a los enfermos.

Todo se remonta al comienzo, con el Gugak. El término Gugak se traduce en “música nacional” y abarca aproximadamente los dos géneros más grandes, la música folclórica y la música de corte.

Mientras que la música de corte incluye música ritual y aristocrática como aak (importada de China), dang-ak (una fusión entre música de corte china y coreana) y hyang-ak (puramente coreana), la música popular tiene p’ansori (vocal), sanjo (música instrumental), jeong-ak (música instrumental y vocal), nongak (“música de los granjeros”, tocar la batería, bailar y cantar), shinawi (música chamánica) y salpuri (danza, relacionada con los rituales de los chamanes).

Un error importante acerca de gukak es que debido al ritmo lento que lo caracteriza, se lo suele identificar como un género triste o sombrío. Esta es una visión completamente equivocada, puesto que no hay canciones tristes en absoluto en el género estándar de gukak. Esta música suele sonar fuerte, luminosa y armoniosa.

Por otro lado, hay muchas canciones en los géneros populares que tienen tonos tristes. Susimga, Yukjabaegi, Heungtaryeong, Sanjo, Sinawi son canciones profundamente tristes que se conocían por provocar lágrimas en su público.

Sin embargo, al mismo tiempo, los ritmos energéticos y contagiosos de estas canciones obligan al oyente a levantarse y bailar. Esto se debe a que la naturaleza básica del pueblo coreano no se basa en “han” (resentimiento, pena), sino en “heung” (emoción). Bailar con canciones tristes y crear un estado de ánimo enérgico y optimista incluso mientras se cantan las penas de la vida es el aspecto más atractivo de la música tradicional coreana, así como la base del pensamiento coreano.

Pansori, por su lado, es una forma de canción narrativa épica única de la cultura musical coreana que fue popular en los siglos XVIII y XIX. Los musicólogos no necesariamente están de acuerdo con el origen de la forma musical, pero una teoría reciente sugiere que se desarrolló a partir de la tradición narrativa de Corea, cuando los narradores comenzaron a incluir elementos musicales para hacer que sus actuaciones sean más cautivadoras para el público.

El desarrollo del pansori estuvo fuertemente influenciado por los rituales de los chamanes, como lo ilustran los elementos comunes que existen en ambas formas musicales. El vocalista alterna entre hablar y cantar a medida que la historia avanza y utiliza un abanico y un pañuelo para ayudar a ilustrar las diversas escenas de la historia. Las secciones de habla se conocen como aniri, el canto como sori y las acciones como ballim.

El músico que toca el tambor o los miembros de la audiencia pueden comentar ciertas palabras durante la presentación y estas exhortaciones vocales se llaman chuimsae. Las 5 obras restantes de pansori son: Song of Chunhyang, Song of Shimchong, Song of Heungbo, The Underwater Kingdom y Song at Red Cliff.

Hoy en día, también tenemos nuevas adiciones a la música coreana, Changjak-gugak o Shin-gugak, música tradicional coreana de composición reciente y Gugak de fusión, con elementos occidentales.

Para comenzar a hablar de la música popular que se extendió por primera vez en Corea en la década de 1940, se debe mencionar el tipo más antiguo de música pop del país: el trot. Este nació durante la invasión japonesa influenciado por el enka japonés.

A lo largo de la década de 1950 hubo una rápida urbanización, luchas por los derechos de las mujeres y, lo que es más importante, una afluencia de la cultura estadounidense. Por esto, los artistas surcoreanos deseaban llevar a cabo la producción de un nuevo grupo nacional. De esta forma, nacieron las “Kim Sisters”.

Las Kim Sisters fueron una mezcla de The Andrew Sisters y The Supremes y fueron un éxito inmediato con los soldados estadounidenses en Corea. ¡Tanto que en la década de 1960 se convirtieron en un gran éxito en América! Esto las convirtió en las primeras artistas surcoreanas en llevar su música a los Estados Unidos, alcanzando el número 7 en Billboard.

Corea del Sur también se enamoró de las hermanas Kim y con ellas se produjo un aumento en los grupos americanizados y en el género de rock trot de Corea y EEUU.

Ya en el año 1963, Park Chung Hee fue elegido presidente de Corea del Sur debido a que un ex líder militar, dos años antes, había derrocado al gobierno anterior (conocido como La Segunda República) en un golpe militar.

Y así, en un intento por promover el tradicionalismo coreano, Park Chung Hee se comprometió a acabar con la nueva cultura, concentrándose en la eliminación de este tipo de música híbrida generada por la influencia americana. En 1975, le dio un gran golpe a la libertad de expresión musical con la promulgación de la Medida de Emergencia Número 9, que incluía el radical nombre de “La purificación de las medidas de música popular“.

Las estaciones de radio vieron su tiempo asignado para la música extranjera e híbrida drásticamente cortada. Además, la pena por desafiar la prohibición era que los expulsaran permanentemente de la industria del entretenimiento.

La edad de oro de la música coreana y occidental hibridada había terminado y Park Chung Hee creó lo que él llamaba “música sana”, de la que formaban parte incluso canciones escritas por él mismo, las cuales se centraban en la gloria de Corea del sur y su gobierno para llenar el vacío de sonido que la ley había dejado.

Pero luego, a finales de 1979, todo cambió cuando Park Chung Hee fue asesinado a tiros por Kim Jae Gyu y ya en los años noventa el público ansiaba algo completamente nuevo en sus escenarios, en los que entraron en escena Seo Taiji & Boys. Estos eran un trío de raperos, bailarines y cantantes que participaron en los show de talentos líderes en Corea del sur hacia el año 1992.

No solo rompieron el molde de talento producido por la televisión al escribir y coreografiar su interpretación, sino que fueron uno de los primeros actos en años en combinar una vez más la música occidentalizada con los estilos surcoreanos.

La gente adoraba al grupo ya que se trataba de algo nuevo y emocionante para la población. Teniendo en cuenta además que Seo Taiji & Boys ya incluía sonidos de taepyeongso (instrumento de viento coreano que se utiliza principalmente en el contexto de la música popular y, en ocasiones, de la música religiosa), no sería exagerado decir que la fusión de K-pop y Gugak es en realidad tan antigua como el género pop en sí.

Grupos pulidos de danza y hip hop dominaron las listas de éxitos. Cada uno creando su propia ola de fans, desde los raperos 1TYM, MC Mong y Epik High hasta grupos de chicos y chicas como H.O.T., G.O.D. o Shinhwa. Otros artistas coreanos populares incluyen Lee Jung Hyun y Kim Hyun Jung.

El negocio del K-pop era tan rentable que hacia el año 1998 el gobierno de Corea del Sur creó un equipo dentro del departamento de Ministerio de Cultura y Turismo exclusivamente dedicado al K-pop. Este género iba a ser clave en cómo Corea del Sur se posicionaría en el escenario mundial.

Eso nos lleva hasta el día de hoy. El país ha conducido con éxito esta música hasta su cima, posicionándose como líder global en la exportación de la cultura pop.

En numerosas canciones a lo largo de estos últimos años hemos podido escuchar al aparición de diversos instrumentos tradicionales en algunas canciones modernas. En “Hangover” de PSY el oyente también se encuentra con otra característica claramente coreana que muchos podrían no ser capaces de identificar de inmediato: el sonido del Taepyeongso.

Además de esto, KBS (Korean Broadcasting System) emitió un programa fusión en los últimos años, en el que artistas como B1A4 o Bobby Kim colaboraban con músicos y cantantes Gugak para crear canciones que combinan aspectos de ambos géneros.

El uso de satoori o dialectos coreanos en las canciones probablemente es un detalle para que los coreanos se sientan orgullosos de sí mismos y de su origen, ya que los medios de comunicación coreanos se centran en la modernidad de Seúl y su dialecto, mientras que otros dialectos son principalmente una fuente de diversión.

Pero además del lado instrumental, este deseo de traer elementos culturales como el uso de instrumentos tradicionales en un intento por deshacerse de las acusaciones que afirmaban que el K-pop se trataba de una cultura principalmente traída desde Estados Unidos.

Durante el verano, en el Teatro Nacional de Corea se ofrece una oportunidad única para disfrutar de una mezcla especial de Gugak en su festividad anual de Yeowoorak. De alguna manera, tiene mucho sentido que el muy joven género K-pop y Gugak se fusionen cada vez más a medida que pasa el tiempo.

Podría decirse que el K-pop representa la creciente relevancia internacional de Corea del Sur. Es natural que el orgullo de este logro haga que las personas miren hacia atrás en su historia y que intenten crear un vínculo entre ambos.

Además, el uso de estos elementos tradicionales también podría dirigirse a los oyentes y espectadores extranjeros en la medida en que podría introducirlos en aspectos de la cultura coreana, lo que podría aumentar el interés y el turismo en Corea del Sur, algo que la industria del entretenimiento también puede beneficiarse masivamente.

La mayoría de las veces, los estereotipos acerca de la música tradicional coreana han colocado a la forma artística como difícil y aburrida, y algunos la descartan como “antigua” bajo el supuesto de que lo tradicional debe permanecer en su forma más pura.

Sin embargo, en este artículo se ha demostrado lo contrario y es algo que podría aplicarse, no solo a Corea del Sur, sino a la tradición musical de muchísimos países. Es algo único, ¿verdad?

¿Qué os parecido la fusión de la música tradicional coreana y la moderna? ¿Conocíais los casos en los que se fusiona? Si sabéis más canciones o quereis dejar una opinion tan solo tenéis que comentar más abajo.

¡Compártelo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *