KINTSUKUROI

Hay una palabra que debemos añadir a nuestra lista de vocabulario japonés favorito: kintsukuroi. Es un término que tienes que conocer si te interesa la cultura asiática y, más concretamente, el arte japonés.

Kintsukuroi, o también conocido como Kintsugi (金継ぎ) , es una técnica de origen japonés para reparar la cerámica. Consiste en unir las piezas de una cerámica rota con laca dorada, también se puede usar plata aunque con menor frecuencia. De esta forma la cerámica queda arreglada y termina con una nueva apariencia.

SIGNIFICADO DE KINTSUKUROI

La palabra viene de 金 que significa oro y 繕い podemos traducirlo como reparación o remendar. Por lo tanto, su traducción sería “reparación con oro”. El significado de la palabra expresa la técnica en sí, ya que se usa para la reparación un barniz con polvo de oro.

La cerámica y lo artesanal en Japón, y en Asia en general, tiene mucha importancia. Cuando un objeto cerámico apreciado llega a romperse tal vez desde un punto de vista occidental simplemente descartamos ese objeto sin más; aunque le tengamos aprecio no llegamos a pensar en repararlo. Podemos pensar que una vez reparado no va acabar como era anteriormente y no pensamos que el objeto reparado pueda ser bello. Sin embargo, los japoneses hace años y en la actualidad, no descartan la cerámica rota, ya que, puede tener una segunda vida con la aplicación de esta técnica: la reparación con oro, kintsukuroi.

De esta forma, la pieza de cerámica no esconde sus heridas, sino que resalta estas y adquiere más belleza y valor. Además, esta técnica no sólo forma parte del arte japonés, también forma parte de una filosofía que plantea las roturas y reparaciones como un proceso en la historia de un objeto. Con ello la idea de que no debe ocultar sus roturas o cicatrices puesto que estas hacen embellecer el objeto y tener un valor añadido.

El kintsukuroi se aplica mediante una resina o barniz, primero, sobre las piezas rotas de la cerámica, y posteriormente, se aplica el polvo de oro. También se puede aplicar con la mezcla ya realizada entre la resina y el polvo de oro. Esto se aplica cuando se mantienen todos los trozos de la cerámica a reparar. Si no es el caso, se introducen trozos de cerámica no originales a la pieza o se sustituye con oro el trozo que falte hasta reproducir la pieza original. Hay que destacar que no todas las piezas de cerámicas se reparaban, tienen que tener una vinculación con su propietario, deben ser piezas de gran calidad o tener un significado importante, ya que es una técnica con un alto coste.

La técnica kintsukuroi comenzó a finales del siglo XV, durante el shogunato de Ashikaga. El shōgun Ashikaga Yoshimasa encargó reparar unas de sus tazas de té y para ello las envió a China. La reconstrucción que hicieron en China no llegó a convencerlo, no tenían un buen aspecto y dejaron de ser útiles. Por lo tanto, tuvo que ordenar a unos artesanos japoneses que buscaran alguna solución para poder arreglar las tazas y que no perdieran su belleza. Los artesanos usaron un tipo de barniz que incluía polvo de oro y reconstruyeron las tazas con un mejor resultado. Las tazas quedaron más bellas y duraderas en comparación con las piezas originales. Con ello, no sólo surgió una nueva forma de reparación de cerámicas, también surgió un nuevo arte japonés.

Tanto fue el éxito de esta técnica que algunas personas llegaron a ser acusadas por romper artesanías para luego reparar estas con dicho método. Tanto es el valor de esta técnica que existen antiguas piezas reparadas que han logrado tener un valor superior al de piezas originales que no han sufrido daños. 

Esta técnica está asociada al arte japonés, pero la técnica también se ha usado, con ligeros cambios, en piezas de cerámica en otras partes de Asia como en China, Corea y Vietnam.

FILOSOFÍA TRAS EL ARTE DE LA RESILIENCIA

Más allá de la técnica artística, kintsukuroi tiene filosofía: las cicatrices no se ocultan, sino hay que destacarlas y lucirlas, porque son las que hacen diferenciar del resto y hacer único el objeto.

Es por ello que podemos trasladar esta idea a nuestras vidas. Tanto la vida en una familia, en un grupo de amigos, en un equipo, en un grupo de trabajo o en pareja podemos llegar a sufrir alguna inestabilidad a lo largo de la vida y con ello, hemos oído frases como: “salimos reforzados de la crisis”. Cuando un obstáculo se supera, pueden quedar cicatrices: la relación no es lo que era, la persona ha cambiado y hay un nuevo vínculo… Y, al igual que le ocurre a la cerámica reparada con la técnica kintsukuroi pasa a ser algo único y distinto al resto. Las situaciones donde se vivan rupturas y reparaciones hacen avanzar y madurar a la persona.

La idea que transmite este arte es afrontar los problemas y no ocultarlos. Todos hemos pasado o pasaremos por problemas en nuestras vidas que tendremos que superar. El hecho de haber vivido problemas o conflictos y haberlos superados es posible que haya mejorado a la persona y a sus emociones, no en todos los casos. Porque el manejo de la situación es favorable cuando ya se ha vivido la experiencia y la persona tiene mejor disposición para resolver. 

Según una artista de esta técnica, Sookyung Yee, esta práctica es una metáfora de la vida donde las personas durante su vida crecen y se vuelven más hermosas a medida que superan el sufrimiento. Por lo tanto, kintsukuroi como forma de filosofía de vida nos hace ver los conflictos y cicatrices como algo positivo y como auto-ayuda. Hace que los vínculos y las relaciones sean mejores, únicas y verdaderas.

LIBRO SOBRE KINTSUKUROI

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El arte kintsukuroi se ha vuelto tendencia gracias al autor Tomás Navarro, con el libro Kintsukuroi, el arte de curar heridas emocionales (2017). En este libro se introduce la técnica en el ámbito de la psicología, y con ello, se nos enseña a aplicar este arte en nuestras vidas. Navarro quiere convencer al lector que los problemas o dificultades en la vida no son señal de debilidad, al contrario, son símbolo de fortaleza y superación.

Este libro nos ayuda a superar los problemas y conflictos como un maestro de la técnica kintsukuroi. Es un libro que necesitas si te gusta este arte y esta filosofía de vida.

Podemos concluir con que kintsukuroi no es sólo una técnica de arte para reparar objetos sin más y darle nueva vida; podemos identificar un significado más profundo detrás de este término como filosofía de vida para superar las adversidades, como sinónimo de auto-ayuda y reparación interior.

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